La detección precoz del virus es clave para la prevención del cáncer de cérvix

Es conocido que en la mayoría de los cánceres de cuello uterino (en más del 99 % de muestras cervicales con carcinoma) está presente el DNA del virus del papiloma humano (HPV). La mayoría de los cánceres cervicales progresan desde estadios de lesiones precursoras intraepiteliales (L-SIL y H-SIL). La posibilidad de detectar una lesión durante este periodo refuerza la importancia de aplicar métodos de cribado a grupos amplios de la población para conseguir una detección precoz del cáncer y una rapidez en su tratamiento. Hasta ahora la prueba diagnóstica usada para el cribado ha sido fundamentalmente la citología cervical “convencional”.

En los últimos años se han producido grandes avances científicos en este campo como han sido la aparición de nuevas pruebas diagnósticas de interés o el desarrollo de vacunas. Estos avances han motivado que sociedades científicas y entidades de salud pública hayan iniciado el proceso de implantación de un nuevo sistema de detección precoz del cáncer de cuello de útero.

En España se ha elaborado una propuesta para una nueva estrategia de cribado dirigida a conseguir una disminución en las tasas de incidencia. Esta estrategia se basa en asociar los estudios citológicos con la determinación del DNA del HPV. Los estudios realizados demuestran que este nuevo enfoque mejora la sensibilidad diagnóstica de los protocolos anteriores basados principalmente en elcribadocitológico convencional.

El desarrollo de diversos algoritmos diagnósticos y las diferentes campañas de implantación de la primera vacuna profiláctica frente al HPV están siendo evaluados por expertos de diferentes sociedades científicas.


VACUNAS FRENTE AL HPV

Actualmente existen dos vacunas que están en fase inmediata de aplicación.
En julio del año 2006, la Agencia Reguladora del Medicamento en Estados Unidos (FDA) y el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) aprobaron y regularon la utilización de la primera vacuna contra el cáncer de cuello uterino, Gardasil® . Poco tiempo después, el comité de expertos de la EMEA (Agencia Europea Reguladora del medicamento) aprobó su uso en Europa, y su autorización ya se ha realizado en muchos de los estados miembros de la UE. Su uso en España ha sido aprobado a finales de 2007 por el ministerio de sanidad. Esta vacuna incluye antígenos frente a cuatro tipos del HPV: 6, 11, 16 y 18. Los tipos HPV 16 y 18 son, los responsables del 70% de los cánceres cervicales y de cerca del 50% de las lesiones pre-neoplásicas (CIN 2/3) mientras que los tipos 6 y 11 son los factores etiológicos de la práctica totalidad de las verrugas genitales y de algunas lesiones cervicales transitorias (CIN 1). La vacuna Cervarix®, en fase de estudios clínicos, incluye antígenos frente a los HPV 16 y 18. Además contiene un adyuvante (Aso4) concebido para incrementar la respuesta
inmunitaria. Esta vacuna bivalente ha mostrado resultados preliminares que sugieren la capacidad de extender la protección a una fracción de las infecciones causadas por los HPV 45 y 33.


LABORATORIO CLÍNICO Y CÁNCER DE CERVIX

La utilización del estudio citológico en programas de cribado ha conseguido una disminución en la incidencia y mortalidad causada por cáncer de cérvix. La aparición de nuevas pruebas útiles para el cribado del cáncer de cérvix conjuntamente a la implantación de la vacuna va a cambiar sensiblemente la aportación del laboratorio clínico en este campo. La Internacional Agency or Research on Cancer (IARC) ha establecido que existe suficiente evidencia e que la determinación del DNA de HPV puede reducir la incidencia y ortalidad del cáncer de cérvix. Diversos organismos y asociaciones científicas han propuesto protocolos de consenso y recomendaciones en los que se establecen una serie de nuevos algoritmos para el cribado de cáncer de cérvix que establecen el uso de la detección del DNA del HPV en conjunción con la citología. Los casos en los que recomiendan la determinación del HPV varían entre los distintos documentos. La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) ha marcado unos criterios para la “Prevención del cáncer de cuello de útero ante la vacunación del virus de papiloma humano” y cada comunidad autónoma está desarrollando sus propios algoritmos de actuación.
Se recomienda la medición del virus de HPV, entre otros, en los siguientes casos:

En mujeres con historia de cribado inadecuado.
En mujeres con citología ASC-US.
En mujeres postmenopáusicas con citología L-SIL.
En el seguimiento del postratamiento quirúrgico de lesiones de cérvix.
En el test de cribado primario (asociado o no a la citología).
En protocolos de seguimiento de mujeres vacunadas.

CITOLOGÍA EN FASE LÍQUIDA
La citología en fase líquida se ha venido introduciendo en los últimos tiempos
como una alternativa al método convencional de Papanicolaou para la detección de lesiones cervicales de alto y bajo grado.
Thin Prep ® Pap test de CYTYC, es una técnica que usa un medio líquido PreservCyt®, que preserva la celularidad y elimina los debris celulares, la
sangre y el moco, a la vez que distribuye de una manera representativa la celularidad en la preparación en forma de monocapa. Este procedimiento simplifica la toma de muestra, permite la conservación celular inmediata (3 a 4 semanas a temperatura ambiente y de 7 a 8 meses refrigerada), la estandarización de la preparación y procesamiento de la misma y disminuye considerablemente la pérdida de células, transfiriéndose al vial prácticamente el 100 % de la muestra recogida. ThinPrep ® obtuvo la aprobación por parte de la FDA en 1996. En 1997 se aprobó su vial como soporte para la realización de pruebas de HPV y en el 2001 se aprobó la indicación “Aumento en la detección de HSIL +”.

La citología en fase líquida es un método que ha supuesto una mejora en el cribado de las lesiones intraepiteliales (L-SIL y H-SIL) con respecto a la citología convencional. Diversos estudios clínicos han constatado una mejora en la ensibilidad diagnóstica (de hasta un 12 %), permitiendo asimismo un incremento de la especificidad (de hasta un 9%), además también permite reducir los resultados de ASC-US (células escamosas atípicas de significado incierto). Por otro lado este método ofrece la posibilidad de repetir las extensiones en casos dudosos y de realizar pruebas adicionales como son las pruebas de detección y genotipado del HPV y otras, sin necesidad de repetir la toma de la muestra.


DETECCIÓN DNA HPV DE ALTO RIESGO
La PCR es un método de amplificación molecular del DNA viral que permite detectar e identificar muy pequeñas cantidades del material genético del virus en la muestra analizada. El test Amplicor® de Roche es un método de screening de PCR que usa cebadores de consenso dirigidos a una región altamente conservada del gen L1 y detecta trece tipos virales de HPV de alto riesgo en muestras cervicales recogidas en el medio PreservCyt®.

Mediante el procedimiento de genotipado Linear Array®, a partir de la misma muestra del screening se puede identificar el tipo de HPV (tanto de bajo como de alto riesgo). Esto es una ventaja con respecto a la captura de híbridos que no permite la identificación del genotipo. Entre las ventajas de identificar el genotipo están las siguientes:
  • Identificación de los genotipos de alto riesgo que tienen un mayor potencial oncogénico, 16 y 18, permitiendo así un seguimiento más adecuado de estas pacientes.
  • Detección de tipos de HPV no caracterizables por los métodos de screening.
  • Detección de posibles infecciones múltiples y diferenciación entre reinfección e infección persistente.
  • Conocimiento de la prevalencia de los distintos genotipos en los diferentes países, aportando información para el diseño de la segunda generación de vacunas.


EL VIRUS HPV
El HPV es un virus de DNA de doble cadena circular. Las partículas víricas son proteínicas y carecen de envoltura. Las secuencias codificadoras se encuentran en una única hebra del DNA y las proteínas codificadas se designan como tempranas o tardías según su expresión en el ciclo viral. Así por ejemplo la hebra simple codificadora del DNA viral del HPV tipo 16 (el más frecuente en este tipo de cánceres) se divide en tres regiones: - La región de las proteínas tempranas (E1- E8) que contiene 8 fragmentos de lectura abierta (ORFs), responsables de la regulación de la replicación viral. - Los ORFs tardíos (L1- L2) que codifican las proteínas mayor (L1) y menor (L2) de la cápside. - La tercera región no codificante, que contiene elementos reguladores virales (LCR).

Los genes de la proteína tardía L1 son la principal diana utilizada para detectar los DNA virales del HPV por medio de los denominados métodos de consenso, mientras que la detección tipo específica se basa en genes de alta variabilidad como los de E6 y E7. Actualmente han sido identificados más de 100 genotipos distintos de HPV por PCR. La clasificación actual se basa en las diferencias en las secuencias nucleotídicas dentro de las regiones codificadoras de las secuencias E6, E7 y L1. Los virus del HPV se consideran como pertenecientes a genotipos distintos cuando sus secuencias difieren en más del 10%. De estos genotipos diferentes cerca de 40 son capaces de infectar el tracto genital.

Un gran número de estudios epidemiológicos han permitido concluir que ciertos tipos de HPVs ano genitales son causa necesaria para el desarrollo de cáncer cervical. De esta manera los HPVs ano genitales se han clasificado según su potencial carcinogénico en: - HPVs de alto riesgo (HPV-AR): 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59. - HPVs de bajo riesgo (HPV-BR): 6, 11, 40, 42, 43, 44, 54, 61, 70, 72, 81 y CP6108. Existen otros tipos de HPVs de probable alto riesgo: 26, 53, 66, 68, 73 y 82 y muchos otros con riesgo desconocido de desarrollar cáncer cervical.


INFECCIÓN POR HPV

El virus del Papiloma humano puede causar una infeccón en los órganos sexuales humanos por lo que ha sido clasificado dentro del grupo de enfermedades de transmisión sexual.

Se denominan HPVs de bajo riesgo a aquellos cuyo riesgo de provocar cáncer es muy bajo. Estos genotipos son responsables de las verrugas genitales y papilomas faríngeos.

Los tipos de HPVs de alto riesgo están presentes en la mayoría de los cánceres de cérvix y en lesiones precursoras de alto grado y por tanto es posible detectar el DNA de papiloma vírico en ellos.

Esta presencia ha convertido a la detección del DNA de este virus en una herramienta complementaria imprescindible en las campañas de prevención y cribado del cáncer de cérvix y otras patologías asociadas con la infección. La presencia de HPV es el factor de riesgo más importante en la aparición de cáncer de cérvix.

La presencia de HPV es necesaria pero no suficiente para el desarrollo de cáncer de cérvix. Debido a esto, se asume, que existen otros factores que en conjunto con el HPV modularían el riesgo de desarrollar cáncer cervical en una mujer infectada: alta paridad, toma de anticonceptivos orales, tabaquismo, coinfección con otros agentes de transmisión sexual, dieta, edad, etc....

El HPV es un virus muy frecuente en la población. En la mayorÌa de los casos la infección es subclínica y de corta duración y son sólo unas pocas las mujeres infectadas que van a evolucionar a cáncer de cérvix invasivo. Por tanto la mayoría de las infecciones por HPV cursan de manera asintomática y desaparecen espontáneamente. Además, más del 80 % de las lesiones de bajo grado remiten. Son pocos los casos en los que

no se elimina la infección. Al cabo de 12 meses aproximadamente la mitad de las mujeres HPV positivas se negativizan. Sin embargo, en algunos casos la infección persiste durante más tiempo y puede evolucionar a cáncer de cérvix. Solamente un 10-20% de mujeres infectadas con HPVs oncogénicos evolucionan a cáncer. Un factor claramente identificado que explica esta diferencia de evolución es el genotipo que causa la enfermedad. Los HPVs de alto riesgo son los que se encuentran con mayor frecuencia asociados al cáncer de cérvix. De los distintos tipos de HPV de alto riesgo, los tipos 16 y 18 son los responsables de una mayoría (entre un 70 a 75 %) de los cánceres de cérvix.


CONSECUENCIAS DE LA INFECCIÓN POR HPV
DE LA INFECCIÓN POR HPV AL CÁNCER CERVICOUTERINO


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